LARRY FINK, EL CEO ACTIVISTA (Reputación)

El activismo del CEO es ya una tendencia imparable. Cada vez más, los máximos ejecutivos de las empresas expresan sus opiniones no solo en aquellos asuntos que afectan directamente a sus compañías o principales stakeholders, sino también en otros que hasta hace muy poco tiempo parecían un terreno vedado a las «preocupaciones corporativas». Sus instrumentos favoritos para hacerlo suelen ser las entrevistas o las intervenciones públicas en los diferentes foros que anualmente se celebran (Davos, en estas fechas), aunque a veces se decantan por medios más íntimos…, como las cartas.

El género epistolar no es extraño a la alta dirección de las corporaciones. Forma parte de los recursos que habitualmente utilizan para rendir cuentas, pero de un tiempo a esta parte han alcanzado una nueva dimensión, gracias, sobre todo, a las misivas que desde hace unos años Larry Fink, máximo ejecutivo de BlackRock, remite a los CEOs de las compañías S&P 500 y grandes empresas europeas en las que invierte. Más allá de cualquier valoración, las observaciones de Fink no deberían pasar desapercibidas. No en vano, pilota el mayor fondo de inversión del planeta, con unos activos valorados en 5,7 billones de dólares (para que nos pongamos en contexto, casi cinco veces el PIB español).

Sin embargo, fue el pasado año cuando sus cartas traspasaron el selectivo y discreto círculo de sus destinatarios y mentideros anejos. La mayoría de los más importantes diarios se hicieron eco de su exigencia de que las empresas pusieran cada vez más empeño en la sostenibilidad de sus inversiones a largo plazo, para concluir que «BlackRock takes Corporate governance particularly seriously and engages with our voice, and with our vote, on matters that can influence the long-term value of firms».

En la de este año, Larry Fink ha decidido elevar sus miras y ha exigido a las empresas que tengan una mayor implicación social ante la incapacidad de los muchos gobiernos en resolver los problemas reales de la gente (en la línea de lo que en su día afirmó el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan: «Las empresas no son el problema sino parte de la solución»). Para Fink, «las empresas deben beneficiar a todas las partes interesadas, lo que incluye a los accionistas, a los empleados, a los clientes y a las comunidades en las que opera» y llama la atención sobre la paradoja que supone que la supuesta recuperación no haya alcanzo a todos por igual, sino más bien todo lo contrario. Así, mientras las personas más ricas han acumulado ingentes beneficios en este período, la mayoría de la gente «tiene que hacer frente a una combinación de tipos reducidos, escaso crecimiento salarial y sistemas de pensiones inadecuados».

Para el CEO de BlackRock la principal razón de esta paradoja reside en una gobernanza corporativa débil que prima el cortoplacismo y la ausencia de una comunicación veraz sobre la estrategia de las empresas para generar valor a largo plazo. En otras palabras, que no sea la rentabilidad financiera la que marque el norte de las decisiones estratégicas de las compañías, sino que sea este norte el que marque su rentabilidad financiera. Y para identificar este norte, los ejecutivos, reclama Fink, deben «entender la repercusión social de su negocio, al igual que la medida en que las amplias tendencias estructurales -escaso crecimiento salarial, incremento de la automatización, cambio climático…- afectan a su potencial de crecimiento».

Fuente: https://goo.gl/S7Cv3e

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